El concepto de género es
construido culturalmente a partir del sexo; en este sentido, no es una categoría
fija, sus cambios se encuentran en el entramado de la diversidad de culturas y circunstancias
sociales e históricas determinadas.
La variedad de maneras en que se
concibe lo masculino y lo femenino entre culturas y entre épocas denota su carácter
construido, es decir, no natural.
Antes, y no hace mucho tiempo, se
entendía (así se construía social y culturalmente) que los hombres siempre tenían
la última palabra sólo por ser varones. Sin embargo, hoy en día, tal situación ya
no se acepta al 100% y es controvertible.
De esta forma, al reconocer que
las ideas y los significados que atribuimos a lo femenino y masculino son
construcciones históricas y culturales atravesadas por concepciones de poder y subordinación,
podemos admitir que no son naturales y, que por lo tanto, nada tienen que ver
con el sexo biológico de las personas.
El problema que se revela al
enfocar, desde el punto de vista sociocultural, la diferencia biológica entre
los sexos es que junto a un sinfín de distinciones se han construido también graves
desigualdades, exclusiones y desventajas para ambos sexos. De ahí que el
término género sea útil para referirse y analizar las desigualdades entre hombres
y mujeres, y no para designar cuestiones exclusivas de las mujeres.
Las prácticas y representaciones
sociales son términos que utilizan las ciencias sociales para referirse a lo
que las personas hacen, a sus modos de hacerlo (práctica) y a los significados
(representaciones) que esas acciones tienen para las personas. El significado
que damos a lo que hacemos y lo que somos puede verse en el arte, los símbolos,
las celebraciones, los rituales, las costumbres, creencias e ideas sobre lo que
deben ser las mujeres y los hombres.
Por ejemplo, que a los hombres se
les asigne la “obligación” de ser el principal proveedor de hogar, quiere decir
que esa práctica o manera de proceder, es vista como si fuera natural. Se convierte
en una costumbre y por lo tanto representa una de nuestras maneras de pensar. La
asignación de ser el principal proveedor de la economía familiar origina que
sufran una mayor presión en el ámbito del empleo, lo que hace que consuman su
vida prácticamente en el mundo productivo y que no desarrollen sus
potencialidades y capacidades, sobre todo aquellas que guardan relación con el
mundo reproductivo y de los afectos. Es tan fuerte esta costumbre de que los
proveedores sean los hombres que nos impide aceptar y reconocer que cada día
hay más mujeres jefas de familia igualmente proveedoras con una problemática de
género especifica.


Es muy notorio ver en nuestros empleos las preferencias o inclinaciones hacia un sólo género, que triste que no logremos ver las habilidades con las que se cuentan para cubrir los perfiles o vacantes.
ResponderEliminarUna postura realmente novedosa en nuestra sociedad de la información es aceptar que tanto hombres como mujeres tenemos una condición ambivalente todos tenemos rasgos femenino y masculinos y que cada grupo social ha construido sus tendencias, el equilibrio en las personas sin importar su género parece una excelente alternativo a estos tiempos de cambios importantes.
ResponderEliminarEs un tema muy controversial ya que nuestra sociedad aun esta champada a la antigua, y por decir eso no me refiero a que la mayoría de nuestros abuelos, tíos y demás personas allegadas a nosotros haya sido machista o algo por el estilo, pero vivimos en un país acostumbrado que tiene varios estereotipos de persona a la cual a veces preferimos asignarlo que conocer mas a fondo el tema, así como el machismo es algo que perjudico a la sociedad el feminismo de igual manera lo hará si no hay una equidad, creo que cuando dejemos de comportarnos como seres "superiores" y encontremos el punto humano para vivir dejaremos aun lado este tema que no deja nada bueno, las personas se cierran a puntos críticos o temas "tabú", no vayamos muy lejos, el viaje en el transporte publico es un claro ejemplo de ello; cuando la mujer se deje de ver como débil por querer sentarse, siempre habrá hombres que las verán así, al igual forma que las mujeres que ven al hombre como fuerte y que les tiene que ceder el lugar, el seguirá siendo machista. Y eso no deja que las mujeres se desarrollen laboral y profesionalmente. Cuando dejen de pensar que una mujer no puede cambiar un garrafon, ahí cambiaran las cosas, cuando dejen de creer que el hombre debe mantener el hogar, ahí cambiaran las cosas. Seas hombre o mujer puedes hacer miles de cosas, solo hay que dejar de actuar como la cubeta de los cangrejos, ya que muchos no soportan que una mujer los mande en el campo laboral, pero también hay mujeres que simplemente no se les da X empleo, ya es cuestión de la costumbre y la sociedad con la que haya crecido la persona. Saludos
ResponderEliminarHola Que tal, muy interesante información sobre el tema de equidad e igualdad de género. Si bien es cierto es un tema mucho muy amplio y muy controversial que se puede visualizar desde diferentes ámbitos como el educativo, legal, social,.familiar, cultural entre otros que con el paso de los años han tratado de situar al hombre y a la mujer como iguales pero eso en la realidad.en el día a día no es así.
ResponderEliminarPor ello sería genial que para que el discurso se asemeje a la realidad comencemos por situarnos en el día a día, en nuestras prácticas. Ver lo que se hace para después poder modificar y quizás en un futuro mejorar. Saludos
Gracias a ciertas conceptualizaciones erróneas se ha relegado a las minorías encasillando a los "normales" y "anormales". Creo que el día que se haga la correcta distinción entre lo que es natural y lo que es construido socialmente tendremos un panorama de mayor aceptación y más entendimiento hacia el otro que mucha falta nos hace en estos tiempos de tanta violencia y de tanta exclusión.
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