Igualdad de género
Parte del postulado de que tanto
hombres como mujeres tienen libertad para desarrollar sus habilidades,
conocimientos, aptitudes y capacidades personales, sin verse limitados por
estereotipos, roles de género rígidos o prejuicios. No significa que hombres y
mujeres tengan que convertirse en un ente similar, sino que sus derechos,
responsabilidades y oportunidades no dependerán del hecho de haber nacido
hombre o mujer (PUEG, 2008, 21).
Equidad de género
Implica que las personas puedan
realizarse en sus propósitos de vida según sus diferencias. Considera el
respeto y la garantía de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades
(PUEG, 2008, 21). La equidad de género y la igualdad “están unidas, pero es
incorrecto reemplazar una con la otra, ya que la igualdad de género es un valor
superior que apela al estatuto jurídico de las mujeres y al principio de no discriminación
basada en la diferencia sexual. En tanto que la equidad es una medida más bien
dirigida a cubrir los déficit históricos y sociales de las desigualdades por razón
de género” (INMUJERES, 2007, 60). Un déficit histórico, significa que, a pesar
de que el principio de igualdad esté considerado como una norma, las
desigualdades por razón de sexo siguen existiendo tal como en otras épocas y en
muchas de las costumbres culturales, que aún hoy en día obstaculizan, por
ejemplo, los estudios de las niñas o la participación política de las mujeres.
En síntesis, la igualdad consiste
en dar las mismas condiciones, trato y oportunidades a mujeres y hombres, y la
equidad estriba en dar las mismas condiciones, trato y oportunidades a mujeres
y hombres, pero ajustándose a las especiales características o situaciones de
los diferentes grupos (formados por sexo, genero, clase, edad, religión, ideología,
etc.), de tal manera que se pueda garantizar, en la práctica, el acceso a todos
los recursos (Amorós, 1994).
Las licencias laborales para las
mujeres por embarazo, hablarían de un ejercicio de equidad en tanto se atiende “su
diferencia” respecto de los hombres, pero también las licencias laborales de
paternidad, hablarían del mismo ejercicio equitativo en tanto se toman en
cuenta la diferencia entre ser padre de familia y no serlo. Esto significa dar
las mismas oportunidades según nuestras diferencias.
Otro ejemplo de equidad está en
los apoyos extraordinarios que pueden darse a las niñas y mujeres jóvenes que
quieran seguir estudios en áreas científicas, ya que se entiende que, debido a
la larga historia de su exclusión en la ciencia y tecnología– justificada por
ideas estereotipadas de lo que debe ser una mujer y hombre-, es necesario
cerrar esta brecha y facilitar todas las vías para que puedan desempeñarse en
esos ámbitos.


La igualdad de género es positiva, pero
para que ésta se dé debe haber una equidad de género, teniendo ésta en cuenta
como punto de partida las diferencias existentes en los distintos grupos de la
sociedad y la creación de condiciones para que estas diferencias no impidan que
se tenga acceso a las mismas oportunidades de desarrollo económico, personal, político,
etc.










