jueves, 16 de julio de 2015

Pero ¿Qué significan la igualdad y la equidad de género?

Igualdad de género

Parte del postulado de que tanto hombres como mujeres tienen libertad para desarrollar sus habilidades, conocimientos, aptitudes y capacidades personales, sin verse limitados por estereotipos, roles de género rígidos o prejuicios. No significa que hombres y mujeres tengan que convertirse en un ente similar, sino que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependerán del hecho de haber nacido hombre o mujer (PUEG, 2008, 21).




Equidad de género

Implica que las personas puedan realizarse en sus propósitos de vida según sus diferencias. Considera el respeto y la garantía de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades (PUEG, 2008, 21). La equidad de género y la igualdad “están unidas, pero es incorrecto reemplazar una con la otra, ya que la igualdad de género es un valor superior que apela al estatuto jurídico de las mujeres y al principio de no discriminación basada en la diferencia sexual. En tanto que la equidad es una medida más bien dirigida a cubrir los déficit históricos y sociales de las desigualdades por razón de género” (INMUJERES, 2007, 60). Un déficit histórico, significa que, a pesar de que el principio de igualdad esté considerado como una norma, las desigualdades por razón de sexo siguen existiendo tal como en otras épocas y en muchas de las costumbres culturales, que aún hoy en día obstaculizan, por ejemplo, los estudios de las niñas o la participación política de las mujeres.


En síntesis, la igualdad consiste en dar las mismas condiciones, trato y oportunidades a mujeres y hombres, y la equidad estriba en dar las mismas condiciones, trato y oportunidades a mujeres y hombres, pero ajustándose a las especiales características o situaciones de los diferentes grupos (formados por sexo, genero, clase, edad, religión, ideología, etc.), de tal manera que se pueda garantizar, en la práctica, el acceso a todos los recursos (Amorós, 1994).


Las licencias laborales para las mujeres por embarazo, hablarían de un ejercicio de equidad en tanto se atiende “su diferencia” respecto de los hombres, pero también las licencias laborales de paternidad, hablarían del mismo ejercicio equitativo en tanto se toman en cuenta la diferencia entre ser padre de familia y no serlo. Esto significa dar las mismas oportunidades según nuestras diferencias.

Otro ejemplo de equidad está en los apoyos extraordinarios que pueden darse a las niñas y mujeres jóvenes que quieran seguir estudios en áreas científicas, ya que se entiende que, debido a la larga historia de su exclusión en la ciencia y tecnología– justificada por ideas estereotipadas de lo que debe ser una mujer y hombre-, es necesario cerrar esta brecha y facilitar todas las vías para que puedan desempeñarse en esos ámbitos.


La igualdad de género es positiva, pero para que ésta se dé debe haber una equidad de género, teniendo ésta en cuenta como punto de partida las diferencias existentes en los distintos grupos de la sociedad y la creación de condiciones para que estas diferencias no impidan que se tenga acceso a las mismas oportunidades de desarrollo económico, personal, político, etc.

miércoles, 15 de julio de 2015

¿Que son los estereotipos de género?

Estereotipo es un término compuesto que proviene de dos palabras griegas: estéreo que significa sólido y tipos que significa molde o modelo. El uso figurativo de esta palabra se extiende para significar una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable y que actúa como modelo. En el campo de los estudios de género, los estereotipos corresponden a concepciones que se asumen sin que medie reflexión alguna (como si ya estuvieran fijas de una vez y para siempre) y a modelos sobre cómo son y cómo deben comportarse la mujer y el hombre.

Sin embargo es importante recordar que no existe una sola manera de ser mujer u hombre. El pertenecer a un sexo no impide a las mujeres ser inteligentes, independientes, autónomas, valientes. Ni a los hombres ser sensibles, cariñosos, dependientes, hogareños.

Un estereotipo de género, por lo tanto, no sólo nos obliga – a los ojos de otros y en función de un modelo social- a ser de alguna manera femenina o masculina, sino que también nos asigna un lugar, una función y un papel que desempeñar en todos los ámbitos.


La alteración, a veces mínima,  de los lugares, funciones y papeles designados provoca reacciones negativas porque lo que se perturba es un orden preestablecido que pugna por permanecer, aun cuando esté demostrado que no es benéfico para nadie.

Ejemplos de Algunos Estereotipos....



Sexo ≠ Género

El concepto de género es construido culturalmente a partir del sexo; en este sentido, no es una categoría fija, sus cambios se encuentran en el entramado de la diversidad de culturas y circunstancias sociales e históricas determinadas.

La variedad de maneras en que se concibe lo masculino y lo femenino entre culturas y entre épocas denota su carácter construido, es decir, no natural.

Antes, y no hace mucho tiempo, se entendía (así se construía social y culturalmente) que los hombres siempre tenían la última palabra sólo por ser varones. Sin embargo, hoy en día, tal situación ya no se acepta al 100% y es controvertible.

De esta forma, al reconocer que las ideas y los significados que atribuimos a lo femenino y masculino son construcciones históricas y culturales atravesadas por concepciones de poder y subordinación, podemos admitir que no son naturales y, que por lo tanto, nada tienen que ver con el sexo biológico de las personas.

El problema que se revela al enfocar, desde el punto de vista sociocultural, la diferencia biológica entre los sexos es que junto a un sinfín de distinciones se han construido también graves desigualdades, exclusiones y desventajas para ambos sexos. De ahí que el término género sea útil para referirse y analizar las desigualdades entre hombres y mujeres, y no para designar cuestiones exclusivas de las mujeres.

En el siguiente esquema se  sintetiza  la diferencia entre sexo y género.  El sexo se presenta en los seres humanos concretamente bajo la diferencia biológica de hombre/mujer y engloba tanto lo femenino/masculino.


Las prácticas y representaciones sociales son términos que utilizan las ciencias sociales para referirse a lo que las personas hacen, a sus modos de hacerlo (práctica) y a los significados (representaciones) que esas acciones tienen para las personas. El significado que damos a lo que hacemos y lo que somos puede verse en el arte, los símbolos, las celebraciones, los rituales, las costumbres, creencias e ideas sobre lo que deben ser las mujeres y los hombres.

Por ejemplo, que a los hombres se les asigne la “obligación” de ser el principal proveedor de hogar, quiere decir que esa práctica o manera de proceder, es vista como si fuera natural. Se convierte en una costumbre y por lo tanto representa una de nuestras maneras de pensar. La asignación de ser el principal proveedor de la economía familiar origina que sufran una mayor presión en el ámbito del empleo, lo que hace que consuman su vida prácticamente en el mundo productivo y que no desarrollen sus potencialidades y capacidades, sobre todo aquellas que guardan relación con el mundo reproductivo y de los afectos. Es tan fuerte esta costumbre de que los proveedores sean los hombres que nos impide aceptar y reconocer que cada día hay más mujeres jefas de familia igualmente proveedoras con una problemática de género especifica.




viernes, 10 de julio de 2015

Un poco de sus antecedentes....

El término género fue usado por primera vez para explicar un caso de psicología  médica: en 1968, Robert Stoller al investigar casos de niños y niñas cuyo sexo no estaba bien definido al nacer, se dio cuenta de que si eran criados como niños- teniendo una mayoría de características  biológicas femeninas-se comportaban como niños, y viceversa. De este análisis Stoller concluyó que la interacción de los y las personas adultas con los infantes influye de manera decisiva en la construcción de la identidad sexual de niños y niñas, al menos en sus comportamientos.

Por otra parte, Gayle Rubin, considerada la creadora de la categoría de género, utiliza por primera vez esta categoría en 1977 para referirse al sistema de jerarquías sociales basado en las diferencias sexuales, y en el cual se sustenta el sistema de discriminación de las mujeres.

De esta manera la desigualdad de las mujeres se vincula a las jerarquías sociales basadas en las diferencias sociales que se sustentan en los comportamientos sociales.


La idea de igualdad entre mujeres y hombres se ha expresado en distintos momentos históricos, incluso en aquellos en los que plantearla era altamente subversivo, porque ni la normatividad jurídica la incluía ni formaba parte de la vida cotidiana.

 Así por ejemplo y a más de 250 años de distancia, encontramos algunas expresiones sobre esta idea en las obras de: 

Escritora inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797)

Vindicación de los derechos de la mujer (1972), cuestiona la tiranía del absolutismo monárquico inglés y plantea que esa tiranía también es ejercida por los hombres hacia las mujeres en el ámbito familiar.
Propone que la clave para superar la dominación se halla en el acceso de las mujeres a la educación.
Representante del socialismo utópico francés Charles Fourier (1771-1837)

El nuevo mundo amoroso (manuscrito inédito en su tiempo, publicado en español por Siglo XXI Editores, México, 1972), plantea que las mujeres son esclavas de los hombres y postula la libertad sexual para hombres y mujeres. Fourier crea el término feminismo para referirse a la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres.
Filósofo y economista inglés John Stuart Mill (1806 – 1873)

La esclavitud de la mujer (1869), es un argumento en favor de la igualdad entre mujeres y hombres, y del acceso de las mujeres a la educación.
Escritora guerrerense-mexicana Laureana Wright de Kleinhans (1846-1896)

La emancipación de la mujer por medio del estudio (1891), aborda la igualdad de mujeres y hombres en términos de instintos, aspiraciones, funciones, destinos, así como moral e intelectual.

Sin embargo, fue hasta el siglo XX cuando se profundizó la comprensión de la persistencia de desigualdades entre mujeres y hombres, con todo y que la igualdad ya contaba con expresiones jurídicas en la mayoría de las constituciones de los países democráticos.





miércoles, 8 de julio de 2015

Ni más ni menos: Iguales

¿Sera verdad? Qué las mujeres son más sensibles que los hombres; que ellos son más valientes; que los dos sexos no son igualmente responsables; que ellas son más trabajadoras, etc. ¿Pero somos iguales o podemos ser iguales? ¿O de qué tipo de igualdad estamos hablando?

Tiene que ser algo más allá de una interpretación banal de igualdad. Primero, porque toda nuestra experiencia cotidiana nos dice que en realidad somos muy diferentes y, segundo, porque el mundo sería muy aburrido si fuéramos iguales en el sentido literal de la palabra, la realidad es que hombres y mujeres somos ni más ni menos trabajadores y ni más ni menos listos: iguales, es simplemente la igualdad en derechos, la igualdad ante la ley, la igualdad en oportunidades para vivir a plenitud la diferencia que nos hace ser hombres y mujeres.